Una autoevaluación para el emprendedor
Por: María José Calvimontes C. * 4 December, 2009
Confieso que, aunque me encanta leer, no me atrae mucho la literatura de autoayuda. Pero cuando personas en las que confío me recomiendan algún libro con esa temática, lo leo. Y así he descubierto algunas obras inspiradoras. Una de ellas es “Piense y hágase rico”, de Napoleon Hill. Cuando leí su título por primera vez, me imaginé que estaría muy enfocado en conseguir riqueza material y hacerlo en base a ‘atracción mental’, por lo que no me interesó en absoluto.
Pero lo cierto es que, tal como me habían contado, el libro habla de la riqueza en un sentido mucho más amplio, de realización personal, y pone un gran énfasis en el conocimiento de uno mismo y en el trabajo para lograr las metas. Mucho más en línea con lo que creo.
Leí “Piense y hágase rico” hace un año, y ahora que estamos terminando éste, y en éste que es mi último post de 2009, quiero compartir con ustedes una parte del texto, que considero muy útil para hacer una autoevaluación. Lo que Napoleon Hill llama el ‘inventario personal’:
1. ¿He alcanzado el objetivo que me había propuesto como meta este año? (Debes trabajar para alcanzar un objetivo anual definido como parte de tu objetivo vital principal).
2. ¿He ofrecido mis servicios con calidad y de acuerdo con mi nivel, o hubiera podido mejorarlos de alguna manera?
3. ¿He trabajado todo lo que yo era capaz?
4. ¿Ha sido siempre armonioso y cooperativo el espíritu de mi conducta?
5. ¿He permitido que el hábito de la dilación (dejar el trabajo para más tarde) disminuyera mi eficiencia? En caso afirmativo, ¿en qué medida?
6. ¿He mejorado mi personalidad? En caso afirmativo, ¿de qué manera?
7. ¿He sido constante en seguir mis planes hasta el final?
8. ¿He tomado mis decisiones rápida y definidamente en todas las ocasiones?
9. ¿He permitido que uno de los seis miedos básicos (temor a la pobreza, a la crítica, a la enfermedad, a la pérdida del amor, a la vejez, a la muerte), o algún otro, disminuyera mi eficiencia?
10. ¿He demostrado excesiva prudencia o, por el contrario, he sido imprudente?
11. Mi relación con mis compañeros de trabajo, ¿ha sido agradable o desagradable? Si fue desagradable, ¿la culpa ha sido mía o sólo en parte?
12. ¿He disipado mi energía por falta de concentración en el esfuerzo?
13. ¿He mantenido una mentalidad abierta y tolerante en todo momento?
14. ¿De qué manera he mejorado mi capacidad de trabajo?
15. ¿He dejado de ser moderado en alguno de mis hábitos (comida, bebida, etc.)?
16. ¿He expresado abierta o secretamente alguna forma de egotismo (excesiva importancia concedida a uno mismo y a las propias experiencias vitales)?
17. Mi conducta con mis colaboradores, ¿los ha inducido a respetarme?
18. Mis opiniones y decisiones, ¿se han basado en conjeturas, o en la precisión de mi análisis y de mis ideas?
19. ¿He seguido el hábito de administrar mi tiempo, mis gastos y mis ingresos de manera conservadora?
20. ¿Cuánto tiempo que podría haber aprovechado mejor he dedicado a esfuerzos improductivos?
21. ¿Cómo puedo reordenar mi tiempo y modificar mis hábitos para ser más eficiente el próximo año?
22. ¿Me reconozco culpable de alguna conducta que mi conciencia no apruebe?
23. ¿Hasta qué punto he trabajado más y mejor de lo que mi paga (sueldo) me impone?
24. ¿Me he mostrado injusto con alguien? Si es así, ¿de qué manera?
25. Si hubiera sido yo el comprador de mis propios servicios de este año que termina, ¿estaría satisfecho?
26. ¿Estoy en el trabajo que me gusta? Si no es así, ¿por qué no?
27. El que compra mis servicios, ¿ha estado satisfecho? Si no es así, ¿por qué no?
“Evalúate justa y francamente”, dice Hill, “y procura obtener una evaluación de alguien que tenga el valor de hacerlo con precisión”.
¡Les deseo a todos un feliz fin de año y un mejor inicio del que viene!








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