La ola emprendedora online alcanza a los mayores de 50
Por: María José Calvimontes C. * 23 March, 2009
Después de pasar décadas desarrollando exitosos programas educativos en Israel y online, el emprendedor israelí Shai Reshef decidió que era hora de dar el salto. Así, en enero de este año y a los 55 años de edad (como relata hoy Karin Kloosterman en ISRAEL21c), lanzó su idea revolucionaria: una universidad internacional online y gratuita, “University of the People” (UoP), que permite a cualquiera, en cualquier lugar, recibir educación universitaria, con los únicos requisitos de dominar el idioma inglés, ser graduado de alguna escuela secundaria y tener conexión a Internet.
“La educación, al igual que la democracia, debería ser un derecho, no un privilegio”, dice Reshef, y agrega que “UoP toma el concepto de red social y lo aplica a la academia, proporcionando un ‘pizarrón’ a todos los estudiantes”.
Con la difusión de su iniciativa en importantes soportes, como The New York Times, Reshef no cree que necesite esforzarse demasiado por darla a conocer, porque la novedad de su oferta “se difunde por sí misma”, gracias al poder de las herramientas web sociales y al apoyo de decenas de profesionales del mundo académico, de la administración y del ámbito de la programación, con el que cuenta sobre todo como fruto de sus muchos años de experiencia laboral.
Consultado sobre por qué decidió poner en marcha una universidad ahora y no antes, Reshef asegura que es por la convicción de que hoy, gracias a la red, es posible desarrollar proyectos que, quizás con la misma dedicación, antes habrían alcanzando a unos pocos y hoy pueden llegar a miles y miles, en todo el mundo.
Es algo similar lo que mueve a Francisco Ishu (nacido en Okinawa, Japón, y criado en Santa Cruz, Bolivia) quien, luego de una larga trayectoria (desde sus estudios en el Indiana Institute of Technology, su trabajo en el sector tecnológico de Estados Unidos y Japón, en el de las telecomunicaciones en Bolivia, hasta su labor en el de las comunicaciones audiovisuales y corporativas, donde hoy se desenvuelve), asegura que “con el advenimiento de la web 2.0 y la influencia cada vez más importante de los medios sociales, el terreno está mejor preparado que en ningún momento pasado para que todos tengamos la oportunidad de entrar a competir en la creciente red de redes, en condiciones menos desventajosas que en anteriores años”, en un escenario mundial en el que, luego de la crisis, el poder “será mejor repartido entre los ciudadanos comunes, que podrán ejercer sus derechos e influir en la dirección que tomen la política y la economía”.
No son aislados estos casos de mayores de 50 años que hoy están decididos a recorrer el camino del emprendimiento online, el que muchas veces se piensa que está reservado a jóvenes de 20 a 30 años, e incluso menos. “Yo comencé en los 70s picando cartones de las súper poderosas IBM, escribiendo programas en lenguajes Fortran y Basic en la universidad”, cuenta Ishu. Esa experiencia acumulada de quienes han vivido los inicios de Internet hoy puede ser una gran fortaleza, que permita abordar cualquier idea de negocio desde una óptica madura, reposada, planificada, aunque no exenta de ilusión, entusiasmo y emociones.
“Enfrentándome a mis 60 años, estoy por dejar de trabajar tradicionalmente y planificando la manera de vivir online”, señala Ishu, y añade que eso le dará la libertad de generar muchos más ingresos, “puesto que puedo ‘replicar’ y ‘multiplicar’ mi esfuerzo haciendo una sola vez la tarea requerida”. Sólo algunas muestras de que los mayores de 50 no se han quedado fuera de la ola emprendedora.











March 23rd, 2009 at 18:02
Gracias María José. Excelente artículo. !Fuerza a los mayores de 50!
March 23rd, 2009 at 18:09
Francisco, gracias a ti por compartir tu experiencia y tus planes. Saludos!
March 24th, 2009 at 6:47
Mis felicitaciones a Francisco y a María José. La juventud está muy bien, pero es muy estimulante y beneficiosa la experiencia. ¡Arriba los de 50!
March 25th, 2009 at 17:25
Muy buena experiencia, y yo quejandome porque tengo 29.