Aconsejan a los emprendedores sobre cómo encontrar al inversionista adecuado
Por: María José Calvimontes C. * 29 January, 2009
Dalia Fahmy, en la edición de ayer de The New York Times, escribía sobre lo que debe tener en cuenta un emprendedor cuando trata con un inversionista.
“En este clima de crédito ajustado, los emprendedores pueden ser tentados por una oferta en efectivo de algún inversionista, incluso si esa oferta viene con condiciones”, dice Fahmy. Ante eso, Vlad Shmunis, fundador de RingCentral (una empresa de Internet que ofrece servicios a propietarios de pequeños negocios), aconseja: “Piense detenidamente antes de aceptarla”. Shmunis cuenta que cuando él estaba tratando de recaudar fondos para poner en marcha su empresa hace ocho años, los capitalistas de riesgo a los que se acercó no estaban dispuestos a invertir a menos que cambiara su modelo de negocio. En lugar de servir a los propietarios de pequeñas empresas, ellos querían que apuntara a los consumidores particulares.”Teníamos una visión bastante sólida acerca de lo que queríamos que esta empresa fuera (…) pero los inversionistas no estaban de acuerdo”, asegura Shmunis. “Muchos capitalistas de riesgo sólo siguen al líder”, opina.
Otros emprendedores cuentan que, habiendo trabajado por años buscando una estrategia que funcione, cuando alcanzan el éxito y atraen el interés de un inversionista, en no pocas ocasiones éste pide requisitos al negociar su participación: condiciones que pueden ir desde trasladar la sede de la empresa, despedir a un ejecutivo clave, reducir los costos de personal, subcontratar algún proceso o reemplazar una línea de productos, hasta lo que puede ser más frecuente, querer impulsar el crecimiento demasiado rápido. Y mientras la mayoría de los emprendedores ven en sus empresas proyectos de vida, a largo plazo, a los inversionistas por lo general les interesa recibir beneficios pronto, lo que algunas veces juega en contra de la visión de futuro de la compañía.
“Especialmente en esta economía debilitada, los emprendedores pueden sentirse presionados a cumplir. Y, muchas veces, cumplir es lo más inteligente que se puede hacer porque los inversionistas suelen tener más experiencia en el sector de los emprendedores cuyas compañías financian. Algunos emprendedores se aferran a ideas irracionales. Pero aceptar esas peticiones sólo porque un inversionista ofrece dinero no siempre es lo mejor para el negocio” asegura Fahmy, de acuerdo con la opinión de los expertos.
Después de una serie de conversaciones desalentadoras con varios inversionistas, Shmunis decidió usar su cuenta de ahorros y trabajar sin sueldo durante varios años, en los que consiguió con éxito su propósito de atender a pequeñas empresas (hoy tiene casi 80 mil clientes). Así, sólo cuando se sintió listo, hace dos años, acudió nuevamente a los inversionistas, de quienes recaudó 24 millones de dólares, pero ahora según sus condiciones.
“Muchos emprendedores, al igual que Shmunis, prefieren financiar sus propias empresas en lugar de atar su futuro a un socio que ahora tiene algo que decir sobre la forma en que la empresa está avanzando”, dice Fahmy. Pero “para ser justos”, continúa, “los emprendedores a menudo descartan demasiado rápido la perspectiva de un inversionista, y olvidan que la mayoría de los capitalistas de riesgo traen a la mesa mucho más que cheques en blanco. Los inversionistas profesionales tienen la experiencia de gestión y los contactos sin los que muchos emprendimientos fracasarían”. Entonces, la clave para una relación fructífera está en encontrar al inversionista adecuado. Ése sería, según la propia vivencia de Michael Reich, cofundador y director ejecutivo de UpDown, “un inversionista que no sólo tenga un montón de dinero y conocimientos especializados, sino alguien con quien puedes trabajar bien y que te entiende”.










